05 Curvado de varillas en caliente
El calor como herramienta: curvar la varilla sin marcarla
El acetato se vuelve maleable a temperaturas moderadas, muy por debajo de las que dañan el material. En taller se usa aire caliente o un lecho de perlas de vidrio calentadas, y el criterio siempre es el mismo: calentar poco, calentar toda la zona por igual y dar forma en una sola intención. Recalentar la misma zona varias veces deja el acetato mate, con burbujas o con un tono lechoso que ya no se recupera del todo.
La curva de la varilla no es un simple gancho detrás de la oreja. Tiene un tramo recto que debe recorrer la sien sin tocarla, un punto de inflexión situado exactamente donde nace la oreja y un tramo descendente que envuelve sin apretar. Si la inflexión cae adelantada, las gafas presionan detrás del pabellón; si cae retrasada, resbalan hacia delante en cuanto se agacha la cabeza.
- Calentar únicamente el tramo que se va a mover, no la varilla entera.
- Trabajar con las dos manos y con apoyo, para curvar sin torsionar.
- Dejar enfriar en la posición final antes de probar el resultado.
- Comparar las dos varillas puestas una junto a otra al terminar.
El curvado también sirve para corregir. Muchas monturas que se dan por perdidas simplemente han perdido su curva original tras semanas guardadas de cualquier manera o dejadas sobre un salpicadero al sol.